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viernes, 2 de diciembre de 2016

El levantar de un Zapatero

Un día viernes en horas de las once y treinte de la mañana, el sol se puso como una llama ardiente y por otro lado se observa una muchedumbre transcurría de un lugar a otro, en plena esquina de la Avenida España la Avenida Víctor Larco se ubica un puesto de zapatería en el que Juan Villalobos un caballero de 56 años se gana el pan de cada día lustrando zapatos y recomponiendo cualquier tipo de calzado, pero lo curioso aquí es que este hombre a pesar de tener una edad avanzada tiene un mal que lleva más de cinco años que es el cáncer a la próstata, por causa de esto su mujer le abandono y sus hijos decidieron abandonarlo, pero este hombre siguió adelante y empezó a comenzar de nuevo.
“Sinceramente lo que me hizo mi esposa no tiene perdón, ahora que me está yendo bien en este negocio, ya no la extraño, ni mucho menos pienso en ella, pero me lamento de que mis hijos hayan recibido malos consejos de parte de su madre de mi persona señalando de que era un hombre malo, le había hecho infiel y otras barbaridades”, comentó triste el hombre mientras me lustraba los zapatos.

Este negocio que lleva aquí lo tiene casi cinco años, en la que a pesar de estar solo consiguió todas las medidas para levantarse y poder salir adelante a principios consiguió dinero prestado, para así poder comprar sus materiales y renovar su lugar de trabajo, posteriormente tuvo un amigo que lo apoyo en la zapatería por un tiempo de seis meses. Actualmente está en un lugar estratégico donde vienen a adquirir sus servicios continuamente desde colegiales hasta empresarios, satisfaciendo y superando sus expectativas.

“Este hombre desde el primer día que vine aquí además de que lustra bien los zapatos, sentí en él un hombre honrado y humilde que a pesar de tener cliente nunca menosprecio a nadie, es más trata a todos por igual, lo vi frente a un colegial”, afirmó Matías Cuenca Ramírez (32) un empresario que estuvo sentado al lado mío, en mi lado me compartió su opinión mientras el zapatero estuvo hablando con un señor sobre temas creo que de negocios. En ese se acerca un hombre le saluda a Juan y este le invita a tomar asiento su nombre es Roberto Santillán un universitario que se sienta a mi otro costado y me empieza a contar su relación con el zapatero, “Este hombre tuvo muchos traspiés, desalientos y barreras pero a pesar de todo mira cómo está en una gran performance laboriosamente”, mencionó Roberto.

Acabo de conversar con ellos me  despidos y termino pagándoles dos soles cincuenta a Juan que carismáticamente me despido y me dice que vuelva cuando pueda.

Escrito por
Vicente García
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